Quemando etapas: Alumnos de bachillerato

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Hace muchísimo tiempo que tenía ganas de hacer esto. Ya con unos cuantos años de experiencia a mi espalda en el sector de las tecnologías de la información y, otros tantos, en la enseñanza universitaria, llegaba el momento de poder contar mi historia a la gente por si pudiera servirle de algo.

Esta iniciativa ya se la había contado a diferentes amigos profesores que tengo en bachillerato, a todos les parecía muy buena idea pero con ellos, por diferentes motivos, todavía no ha cuajado.

Ha sido el colegio al que van mis hijos el que me ha ofrecido la oportunidad de contar mi experiencia a los alumnos de bachillerato. En el día de ayer, 5 de noviembre de 2013, en el colegio Virgen del Remedio de Alcorcón, he tenido la suerte de iniciar unas sesiones de charlas en las que los padres podemos contar nuestra historia a los alumnos de bachillerato para servirles de inspiración en su futuro inmediato.

A modo de resumen he organizado la charla para hacerles ver cuáles son las claves que yo he considerado más importantes para alcanzar la plenitud profesional. Todo ello, siempre intentando ponerme en el punto de vista de esos chicos de 18 años, que todos hemos sido. De esta forma, les he hablado de claves como la pasión, la creatividad, la formación, el trabajo en equipo, la comunicación, la actitud y la familia. Aspectos, estos, que aunque parezcan fundamentales son olvidados por muchos.

La experiencia ha sido inolvidable. Me llevo la sensación de que mi mensaje ha llegado y la creencia de tener nuevos amigos por el barrio.

Programación de Sistemas. Primera clase

Ingeniería Telemática - Universidad Carlos III de Madrid

Ya tenía ganas de empezar las clases del segundo cuatrimestre. Como en el primero no imparto clase se ha hecho un poco larga la espera.

Mi papel en la universidad es de profesor asociado, encargándome de un grupo pequeño de primer curso de programación en Java, concretamente en el Grado de Ingeniería Telemática.

Un profesor asociado debe impregnar a sus alumnos con su experiencia. Bolonia deja poco espacio para esto. Estamos limitados por el tiempo y a la realización de una serie de ejercicios en clase y otros muchos en casa por parte del alumno. Si a esto le unimos que hay un periodo alto de comprensión de los conceptos de programación, el profesor tiene muy, muy poco margen para mostrar esa experiencia.

En el verano decidí que al menos la primera clase debía cambiar la orientación. La primera clase que es de resumen y en teoría fácil la podía utilizar para motivar a mis alumnos.

La clase empezó directamente con la primera parte de uno de los capítulos de Redes (concretamente el 89 – Los secretos de la creatividad) que habla de creatividad, el elemento y pasión. Ni me había presentado y ya estaban el video en la pantalla. Mis alumnos debían pensar –este tío está loco– las caras mostraban asombro pero mucho mucho interés.

Terminado el vídeo hice mi presentación en nombre y pasamos a comentar cada uno de los aspectos del vídeo, intentando transmitirles que debían buscar aquello que realmente les apasionase.

Enlazando esto con el mundo de la programación y mi experiencia profesional les intenté hacer ver lo maravilloso del mundo de las tecnologías de la información y como podía ser el mundo laboral que les espera dentro de unos años. Lo bueno y lo malo.

Sus caras pedían más pero era el momento de programar, ¡bien!, empezamos con unos conceptos teóricos y se nos acabó el tiempo, finalizando con el vídeo:

“It’s not enough to be the best when you have the ability to be great”
(este vídeo lo aconsejó Sergio Alcalde en nuestro grupo solusoft innova).

Deseando que llegué ya la siguiente clase.