Me gusta que los planes salgan bien, sobre todo si se llevan a cabo.

Cuando se hace todo lo contrario a lo que se tiene previsto te hace ver que lo difícil es implantar las ideas que tienes en la cabeza.

Primera carrera popular (y esperemos que no sea la última), de camino con mi compañero de kilómetros hacia la casa de campo, marcando una estrategia para poder realizar los 5 km lo más dignamente posible. Sencilla muy sencilla, los primeros 2 kilómetros de “calentamiento” para ir engrasando la máquina. Y posteriormente ir incrementando el ritmo para acabar fuerte y poder hacer un buen tiempo personal.

Lo que tiene los novatos, llegamos sin poder inscribirnos debido a que esperamos demasiado tarde,…, anuncio del speaker de que puedes inscribirte en el momento. Se nos pone todo de cara para poder contribuir con una buena causa. Pues no, solo había dinero para un dorsal. ¿Y para que llevar dinero a una carrera? Vaya somos dos y no llevo dorsal, en principio no pasa nada, para la próxima. Al rato encontramos a un buen samaritano y me presta el dinero de la inscripción. ¡Ya tengo dorsal!

Quedan 20′, habrá que calentar. Unos trotes, unos estiramientos, una vuelta detrás de un árbol… y nos dirigimos a la salida. Seguimos marcando la estrategia que tenemos muy clara. Seguimos viendo gente conocida y cada vez nos animamos más. Llega la hora de la salida y ponemos en práctica nuestra estrategia, eso si durante 200 metros (bueno que más da) estamos de ánimo hasta arriba, y empezamos a adelantar a la gente. El ritmo es bueno y estamos pletóricos.

En un momento se empieza a ver la meta, mi pensamiento es que no ha sido para tanto, pero claro veo el cartel de dos kilómetros y miro mi pulsómetro,…, y pienso “vaya tenemos un problema”. Mensaje al compañero para que siga a su ritmo y me toca sufrir, me quedan casi tres kilómetros y he gastado gran parte de mis reservas. Mi primer pensamiento es cuestionarme por que no seguí el plan. No solo eso, sino que he realizado todo al contrario.

Lo importante ya no es solo tener una buena idea, sino saber llevarla a cabo. No precipitarse y cubrir los pasos necesarios para llegar al final. Buena lección para la próxima carrera que va a ser un poco más larga.

¿Cuántos records se habrían logrado sin ayuda de la tecnología?

Eddy Merckx

Viernes 10, 6:30 de la mañana y salgo a correr con mi compañero (y amigo) de carrera de los Viernes. El frío apenas nos deja hablar y a mi me da por pensar en una charla que presencie hace unos dos meses. Relaciona la tecnología con el deporte y la actividad física.

Pues resulta que en 1972 Eddy Merckx recorrió 49.431 metros en una hora. En 1996 Chris Boardmand recorrió 56.375, es decir, 6944 metros (casi 7 kilómetros más en una hora). A primera vista no tiene por que sorprendernos, ya que estamos acostumbrados a ver como se baten records constantemente, en multitud de especialidades deportivas. Sin embargo, este último ciclista recorrió 49.441 metros (es decir 10 metros más que los realizados 24 años antes y casi 7 kilómetros menos que los realizados cuatro años antes) realizando la prueba de la hora con una bicicleta de las mismas características que la que utilizó Eddy Merckx.

¿Podríamos decir que es doping tecnológico? Lo que está claro es que en algunos aspectos hemos ganado mucho pero en otros probablemente no. Todo el deporte ha evolucionado mucho en multitud de aspectos, los atletas son más y más profesionales, los métodos de entrenamiento han evolucionado (¿o no?), los equipamientos y las instalaciones son mejores y hacen posible que las condiciones para la competición sean mejor, sin embargo, 24 años después la diferencia son 10 metros.

Esta reflexión hace que me cuestione multitud de cosas. ¿La tecnología nos ayuda y beneficia en nuestra vida diaria?. ¿O ya no sabemos que hacer sin dicha tecnología?. ¿Realmente necesitamos toda la tecnología que utilizamos?
Solo se que cada vez aparecen más compañeros de profesión que “inventan nuevos” métodos de entrenamiento, ejercicios, tendencias, etc. Realmente son mejores estos nuevos ejercicios que los anteriores. Un claro ejemplo es el Pilates (tiene una antigüedad de casi 100 años).

Valoremos más los éxitos anteriores, cuando los materiales eran más rudimentarios, y no debemos dejarnos deslumbrar por los grandes éxitos conseguidos, los records deben realizarse en las mismas condiciones. Al final la diferencia puede ser solo de 10 metros y eso nos pone en nuestro lugar.

http://www.youtube.com/watch?v=cHhuRfSFfwg&feature=related

Reflexiones de un entrenador

Nadal

Con el ritmo de vida que llevamos actualmente, con la situación social y económica que vivimos, …, pocos momentos de reflexión tenemos para detener un poco el tiempo y poder observar lo que hacemos en nuestra vida y la gente que tenemos alrededor.

Mis momentos de reflexión son sobretodo cuando practico actividad física y tengo ese tiempo tan necesario para poder pensar en cosas “intrascendentes”. Esta tarde cuando corría he visualizado el partido de hoy de la final del Open de Australia entre Djokovic y Rafa Nadal (que mejor episodio de la historia deportiva para iniciarme en este blog al que me han invitado a colaborar).

Es evidente que cuando se ven competiciones deportivas y no eres seguidor de los contendientes siempre te decantas por uno o por otro. En mi caso siempre ha sido por el que iba por detrás, el boxeador que estaba contra las cuerdas, el equipo de fútbol que perdía de uno o de dos, …, cuando los focos y las cámaras se dirigen al equipo ganador, al primero que llega a la meta o el púgil que manda a la lona al otro, yo siempre me quedo con el que sufre la derrota, al que lucha hasta la extenuación intentando buscar el logro por el que tanto ha entrenado (tiempo que no percibimos, ya que solo vemos el resultado del momento), al que mira y observa a su contendiente subir al primer escalón del podium. Siendo ese el momento en donde se empieza a preparar la próxima competición, el próximo combate y el próximo partido. Es el momento en el que empiezas a levantarte.

Deportistas como Rafa Nadal nos enseñan que tenemos que seguir luchando para conseguir las cosas por las que nos preparamos, no todo nos sale a la primera (lo mas normal es que tengamos que seguir perseverando para conseguir lo que pretendemos). Fito en una de sus canciones nos enseña que no debemos sentirnos mal si algo no nos sale bien, yo pienso que nos sentiremos mal cuando no intentemos hacerlo lo mejor posible.

También es importante tener tiempo para reflexionar aquellas cosas que consideramos “intrascendentes” y en aquellas personas que nos rodean, Mañana mientras entrene seguiré reflexionando.

http://youtu.be/2FVMrSU0tDA

Muchas gracias Jorge por poder colaborar en tu blog y poner por escrito algunos de mis pensamiento.